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Crecer con la Memoria

Reseña del Comandante de la revolución Juan Almeida Bosque

Juan Almeida Bosque

PECHO DE COMBATIENTE Y POETA

 Tomado de los Tres Comandantes de la Revolución

 Una jerarquía histórica y revolucionaria

Por MERCEDES ALONSO ROMERO

Quien haya tenido la oportunidad de leer La Única Ciudadana, El General en Jefe Máximo Gómez, La Sierra , Presidio o Exilio y  haya escuchado La Lupe o Este son homenaje,  por sólo nombrar algunos títulos de libros y temas musicales, sabrá que me refiero a un hombre de sensibilidad muy especial. Solo con el corazón se puede hacer poesía y viajar con la imaginación cuando los avatares de la lucha y  la vida nos llevan de prisa por los años.

Juan Almeida Bosque es de esos hombres excepcionales, que desde las privaciones de su cuna humilde,  en el reparto Los Pinos de La Habana, creció y se formó con los más altos valores de un hijo que desea y lucha por ver su patria libre.

El propio hogar con su numerosa familia –los padres como guía– y la vida misma del pueblo, le enseñaron que solo había un camino, el de la lucha.

 Tras el golpe batistiano del 10 de marzo de 1952, estrecha más sus lazos con los que combaten la dictadura. Junto a su compañero Armando Mestre, se relaciona con Fidel en la Universidad de La Habana, e integra las filas de esa generación que vindicó al Maestro en el centenario de su nacimiento, cuando parecía que iba a morir...

 “Hay opresión en la Patria, pero habrá algún día otra vez libertad”, había dicho Fidel y Almeida guardó estas frases en su corazón.

PRESIDIO

El  Moncada lo tuvo entre sus asaltantes y sus compañeros admiraron el valor con que combatió y con el que más tarde resistió el proceso que siguió al histórico hecho.

 Con el dolor  del alma  escribió el combatiente:

¡Qué triste, qué humillante vernos así amarrados, vejados y empujados!¡Es denigrante! Para los hombres de honor y principios, que combaten frontalmente por un ideal, consagrando su vida a la lucha contra la injusticia, es preferible la muerte en esos instantes que sufrir tal humillación. Esto no se puede y no se olvidará jamás. Así nos sentíamos.

La llegada al Presidio Modelo de Isla de Pinos le haría reflexionar en la coincidencia del arribo de José Martí , en  igual fecha, el 13 de octubre del año   1870.

Y ante lo inhumano y cruel del presidio, ante esos días que el propio Almeida denominó como negros,  afloró la resistencia:  Con nuestras lecturas nos preparamos para no perder un solo minuto, y lo que leemos son temas seleccionados y dirigidos política, ideológica y culturalmente, pues así, al cumplir la sentencia, estaremos más capacitados para reiniciar la vida y la lucha fuera del penal.

Una vez libre, tras la aministía del 15 de mayo de 1955, siguió el joven Almeida sus actividades conspirativas, hasta marchar al exilio en México, para participar en los entrenamientos y preparativos de la expedición del yate Granma, que salió de México el 25 de noviembre del año 1956, y tocó  las costas cubanas el 2 de diciembre, con 82 pares de ojos secos por el cansancio y la fatiga.

AQUÍ NO SE RINDE NADIE

Alegría de Pío resultó un fatal recibimiento de fuego para los  expedicionarios. Las tropas enemigas se ensañaron, alguien tuvo desánimos y el joven Almeida empleó la frase que ha trascendido a la historia: “¡Aquí no se rinde nadie!”.

 Entereza y valentía sellaron siempre  su personalidad en el combate. Nadie dudó ante su nombramiento en febrero de 1958, como comandante. Una importante misión puso sobre sus hombros el jefe de la revolución: Organizaría y dirigiría el Tercer Frente Oriental Mario Muñoz Monroy. El mismo día en que partía Raúl para conformar el Segundo Frente, Almeida lo haría hacia su misión

 Ambos frentes orientales, como parte de la estrategia concebida por Fidel, desempeñarían un papel trascendental en la lucha y finalmente en el éxito de las operaciones rebeldes.

 El triunfo de enero de 1959 abrió nuevas responsabilidades para el comandante Juan Almeida Bosque que cumpliría con igual disciplina y entrega, desde jefe de la Dirección Motorizada del M-26-7, hasta jefe de la Fuerza Aérea del Ejército Rebelde y jefe del Ejército, en sustitución del comandante Camilo Cienfuegos, tras su desaparición física.

Otras tareas implicaron sus esfuerzos: la Lucha Contra Bandidos; Viceministro primero y jefe de la Dirección de Servicios del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Miembro del Buró Político del PCC y de su Comité Central. Almeida es Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por la Asamblea Nacional de Santiago de Cuba, así como vicepresidente del Consejo de Estado.

 En la conferencia constitutiva de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana celebrada el 5 de diciembre de 1993, fue electo presidente de su Dirección Nacional, cargo que ocupa hasta nuestros días.

 Entre numerosas medallas y condecoraciones, ha recibido la  Orden “Máximo Gómez” de Primer Grado y sobre el  pecho del poeta y combatiente, Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, reluce la estrella de Héroe de la República de Cuba.

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