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Crecer con la Memoria

El día de gloria de Rafael

El día de gloria de Rafael

Rafael Rodríguez sigue orgulloso de haber combatido al lado de Fidel en Playa Girón cuando tenía menos de veinte años.

 

Por: Lourdes Rey Veitia

 

Rafael Rodríguez es un hombre curtido por el sol y los cincuenta años de lucha. Vive en la ciudad de Remedios en Villa Clara y  confiesa que cada vez que escucha los primeros acordes de la canción La Victoria  se conmueve y  recuerda los días más gloriosos de su vida cuando tuvo a Fidel “cerquitica bajo las balas y los cañonazos”.

 “Yo era  un chofer de SAU-100 que apenas conocía lo fundamental. El día anterior habían mandado a situar los SAU-100 en la parte sur de la Bahía de Cochino y  a los T-34 en la parte norte. Por la tarde sentimos el ruido característicos de un T-34  y nos sorprendimos cuando vimos llegar uno a aquella parte de Playa Girón”.

 Rafael  hace un alto en su narración para hojear un libro de fotos que tiene sobre la epopeya. Busca la foto más conocida  de aquel acontecimiento, esa donde el Comandante en Jefe en pleno combate se tira de un tanque.  En su rostro es perceptible la satisfacción, aunque sus manos aun tiemblan de la emoción mientras cuenta con breves palabras los detalles de ese instante.

 “Inmediatamente supimos que allí venía Fidel, conocíamos la escolta. Efectivamente aquel T-34  empieza a disparar contra uno de los barcos de los mercenarios. Soy el más próximo al T-34 y el jefe de mi compañía dice ’voy a hacer un disparo’. Comienza a disparar  también, el cañón nuestro era de 100 milímetros y el de él es de 85. Cando Fidel  escucha el disparo pregunta ¿Qué está pasando afuera? , es entonces cuando se tira del T-34 y pasa al SAU-100. Es ese el momento en que le toman la foto que ha recorrido el mundo. Fidel logró acertar con un  disparo a uno de los barcos de los mercenarios”, asegura Rafael.

“Ver a Fidel allí para mí -que era casi un niño- fue algo inmenso, creo que es lo más grande que puede ocurrirle a un revolucionario. Aun tengo clavado en mi memoria esa imagen, me ha acompañado siempre y me ha dado fuerzas para continuar a su lado y seguir la obra”, dice y continúa mirando la foto como si lo hiciera por primera vez,  tal parece que se ata  aun más a lo más memorable de su vida.

“Ese fue un día de gloria, ya teníamos  en las manos la victoria y Fidel había combatido a mi lado. ¿Puede haber mayor satisfacción?”, concluye orgulloso.

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