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Crecer con la Memoria

Cumple 125 años teatro La Caridad

 Con un concierto de lujo a cargo del Cuarteto Los Zafiro, se celebra este 8 de septiembre, la fundación hace 125 años del Teatro La Caridad, el coliseo de la ciudad de Santa Clara, donado a esa urbe por la patriota y benefactora Doña Marta Abreu de Estévez.

 Por Lourdes Rey Veitia

La institución, Monumento Nacional desde 1982, fue restaurada recientemente y continúa en la preferencia del público. Su arquitectura colonial la historia cultural que guarda en su escenario y su privilegiada ubicación frente al parque Leoncio Vidal lo hace una institución de lujo. Doña Marta Abreu de Estévez, ideó este teatro, con él recaudaría fondos con el propósito de auxiliar a los pobres de la villa. EL Teatro y Marta Marta era una mujer de iniciativas generosas. Soñaba con Santa Clara, la quería con luces. Fue así que consultó la decisión de construir ese Teatro con su esposo Don Luís Estévez, patriota también, y se cuenta que le expresó: “Esta ciudad necesita un Teatro. El Dolz es insuficiente e inadecuado a pesar de la restauración que pueda hacérsele. Con uno nuevo podemos hacer el bien. Con lo que se recaude de sus funciones puede hacerse la caridad”. Así surgió el nombre. Marta quería el mejor teatro del país para Santa Clara. Se sabe que Luís Estévez perfiló el proyecto y redactó la carta que se dirigió al alcalde con el noble propósito. Antes de los dos años el Teatro La Caridad se alzaba majestuoso en la Plaza de Armas, de la villa de Santa Clara. Su constructor fue el ingeniero Herminio Leyva, al que se le recomendó que fuera un local con capacidad para muchas más personas de las que vivían en la villa en 1883. La obra costó ciento cincuenta mil pesos, Camilo Salaya hizo el decorado, las tallas son de Bossi, la carpintería de los Lianca y Ruiz, los adornos de Matheoli. De Melero los bustos de Echegaray y Calderón de la Barca del vestíbulo. Tres figuras de mujer representan el genio, la fama, las esfinges de ocho de los grandes dramaturgos entre ellos Tula, quedaron en los medallones del techo, Otelo y Desdémona y La Careta Verde también adornan el escenario. La escenografía es de Manuel Arias quien en uno de los telones de boca dibujó al propio teatro y la ermita de La Candelaria y en otro a La Caridad que ofrece limosna a un niño. Así de esa manera allí sin proponérnoslo entonces quedaba perpetuada Marta Abreu. Según las crónicas de la época la inauguración fue un acontecimiento, Marta caminó por una alfombra de flores naturales desde la casa hasta el teatro acompañada de Rafael Tristá, el alcalde. Fue una noche memorable, se dice que desde ese día esa mujer llevó consigo la medalla que le reglara el pueblo de la villa con la esfinge de la Virgen de la Caridad y el agradecimiento en el reverso. Los aficionados de la urbe hicieron un bello espectáculo, entre ellos el drama La Caridad, de Juan Ortiz, hubo música, elogios y estuvo invitado el compositor Eduardo Sánchez de Fuentes. El Teatro se convirtió en una de las plazas culturales más importantes de Cuba, hasta allí legaron los más encumbrados artistas, Caruzo entre ellos, y se realizaron las más impresionantes puestas. Se dice que desde Paris Marta mantenía control estricto de cada función y decidía hacia donde se dirigían los ingresos, incluso llamó la atención cuando creyó que había desvíos y que no se administraba bien “ese dinero es para ayudar al progreso de La Villa y hacer más llevadera la vida de los más necesitados de Santa Clara”, dijo. El Teatro fue su gran obra, así lo sentía, en él dejó su espiritualidad, su visión de la cultura y las artes y sus más nobles sentimientos. “ Es una obra para darle cultura a Santa Clara y de paso hacemos la caridad, pero quiero que allí se represente lo que más vale y brilla de la cultura universal y cubana, estaré orgullosa de ello siempre”, dejo escrito en una de sus cartas. La Caridad hoy Luego de su restauración el pasado año el teatro volvió a ser la principal plaza de la ciudad. Esta intervención constructiva incluyó la rehabilitación de cubierta, reconstrucción de platea y foso. El rigor de la última intervención fue decisivo para obtener la tercera mención del Premio de Restauración, otorgado por el Centro Nacional de Patrimonio Cultural, en el actual año. En los últimos meses el público disfrutó de una variada programación en la cual sobresale Misa Cubana, de José María Vitier, conjunto danzario de Santiago Alfonso y el Ballet Nacional de Cuba.

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