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Crecer con la Memoria

EN CUBA LA BUENA MUSICA ESTA EN EL AIRE

Cuando en 1994 supe que Antonio Guzmán creaba su propia orquesta fui de las que apostó por él. Conociendo lo estricto y exigente que siempre ha sido no dudé de la calidad que podría tener esa agrupación.  En cambio me mantuve escéptica porque nacía  una orquesta, como alguien dijo, en el confín del mundo. Allá en Rancho Veloz , su terruño natal, uno de los poblados del municipio de Quemado de Guines, en lo más intrincado de Villa Clara, a más de 150Km. de Santa Clara, con  músicos prácticamente desconocidos. La primera vez que escuché la  Orquesta  “Guzmán y su Poder Latino”  supe que pronto se convertiría en una de las más importantes agrupaciones populares de la provincia. Poseen sonido propio a pesar de que se sustenta  en los patrones musicales establecidos  por Ibraín Ferrer , Tito Gómez y Raúl Planas a quien en una ocasión acompañaron. En su repertorio sobresale el bolero , la  guaracha, el son, y el  guaguancó . Es una orquesta de formato libre con una cuerda importante y excelente de metales , con un trabajo vocal muy particular que identifica los timbres cubanos más auténticos, con un repertorio que respeta las tradiciones y jamás usa la chabacanería, sin dejar de ser popular.  Antonio Guzmán, antes de llegar al mundo profesional de la música cursaba en la Universidad Central de Las Villas, la especialidad de  Ingeniería Mecánica. Por aquella época alternaba el cálculo con el bongó  del Conjunto Son del Caimán. Un día Luis Roche, uno de sus compañeros de aula y música , lo convence para cantar.  Era increíble. Cuando se decía en la Universidad, ‘Guzmán canta hoy’, el teatro se llenaba. A mi mente, cuando lo veo tocar y obtener los mejores lugares en diversos concursos, viene siempre aquel recuerdo juvenil y creo sentirlo recibiendo los primeros premios en los festivales de aficionados del país.Terminado el cuarto año de la carrera decide tomar el camino que dice debió haber enrumbado antes , pero que detuvo solo por el gran respeto que le inspiraba su padre, quien se oponía a sus deseos.  “Nunca había dicho  ‘yo quiero la música’ , cuando terminé la primaria fui a escondidas a hacer una prueba y cogí 100 puntos. Mi familia no estuvo de acuerdo. Al integrarme a Son del Caimán me di cuenta que cambiaba mi vida o me pesaría siempre no haberlo intentado”, afirma mientras en sus ojos se nota la nostalgia de  esos días de decisión.Se inicia como profesional  en el Grupo Tropical Salsa  dirigido por Fredy Vázquez y se dedica a la música de cabaret . Confiesa que allí se  nutre del acompañamiento musical del espectáculo y tuvo la oportunidad de compartir con grandes figuras como Hector Telles, Omara Portuondo y  Tata Guines . Luego el deseo tan fuerte de identificarse con el son lo hacen llegar al  septeto Yimboró, su timbre agudo y fuerte de sonero  prende. Después integra la Orquesta  Aliamén. De esa época ha dicho que tenía temores pues su voz en el septeto pegaba y en esta agrupación podía no ser adecuada, pero los temores pasaron y revitaliza la sonoridad de la insigne agrupación villaclareña al hacer duo con el Indio a quien considera un extraordinario cantante.En el 2001 es invitado al proyecto Afrocubano Jazz Master y comparte escenario con Juan Formel, Maraca , Tata Guines, realizando una gira por varias ciudades de California . En la actualidad  ya cuenta con varios discos, pronto saldrá uno nuevo.Sonero de pies a cabeza cree en las oportunidades y sabe esperarlas  “ lo decisivo es hacer buena música. No  importa que seas de Rancho Veloz o la capital. En Cuba la buena música está en el aire y el público sabe apreciarla. La orquesta  confía en que el triunfo será mayor ”, dice optimista quien se sabe admirado y respetado por el pueblo del centro de la Isla.
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