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Crecer con la Memoria

El mayor de los quijotes en lo alto de Santa Clara

El mayor de los quijotes en lo alto de Santa Clara

El Complejo Escultórico Comandante Ernesto Guevara está compuesto por la plaza, la tribuna, un museo, el memorial y el mausoleo a los combatientes del Frente de Las Villas

Por Lourdes Rey Veitia

Su rostro desde la altura recuerda al Quijote, de Cervantes. El fusil es adarga, la mirada hacia el Sur y el paso hacia delante son señales del próximo viaje hacia la verdad y la aventura. El Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara, es un lugar solemne, está compuesto por la plaza, la tribuna, un museo, el memorial y el mausoleo a los combatientes del Frente de Las Villas, proyecto diseñado por los arquitectos Blanca Hernández y Jorge Alberto Cao. Comenzó a construirse el 14 de junio de 1987 y en poco más de un año, quedó inaugurado. Posteriormente se concibió el Memorial donde descansan, desde el 17 de octubre de 1997, los restos mortales del Che y sus compañeros de lucha en la guerrilla boliviana. El 8 de octubre de 2009 se incorporó el Mausoleo a los combatientes del Frente de Las Villas. La Plaza es el espacio de encuentro de multitudes, está rodeada de veintiocho palmas, símbolo del año en que nació Guevara (14 junio 1928) y plantas latinoamericanas que evocan su lucha en el continente, tiene dos fuentes que son vida dentro del conjunto y el piso está decorado por imágenes de hombres tomados de las manos en símbolo de unidad. En la Tribuna la estatua del Comandante es lo más significativo ; está hecha en bronce, pesa alrededor de veinte toneladas y mide más de seis metros. Ese Che, obra del artista plástico cubano José Delarra, conmueve. Muchos recuerdan cómo se izó la figura que para siempre escolta la entrada de la central ciudad de la Isla. Se suman murales con alegorías a relieve de las epopeyas del Che en Las Villas y jardineras gigantes que son tributos permanentes al Comandante, ellas tienen en sus laterales, tallados en bronce, textos escritos por el Guerrillero Heroico en diferentes momentos de su vida. El Memorial se identifica con una cueva en medio de la selva, la vegetación está diseñada para que así lo parezca, es quizás un campamento, un alto en el camino. Una corriente de agua identifica un río que nos recuerdan el Ñancaguasú o el Grande. La llama eterna, la hoguera que calentó la guerrilla en las frías noches bolivarianas. En cada nicho un medallón con la imagen de los 39 combatientes hace sentirlos vivos y la flor diaria llama a perpetuar el ejemplo. El museo atesora fotos y objetos del Che niño, adolescente, y del guerrillero de diferentes gestas. Entre los más llamativos se encuentra una silla del juego de comedor de la casa de la abuela paterna, el plato donde comió por última vez, una cámara fotográfica, distintas armas que utilizó, un uniforme y la boina con la estrella de comandante. En el Mausoleo de los combatientes del Frente de Las Villas reposan aquellos que lucharon con Guevara en la histórica campaña liberadora del centro del país. Este es uno de los sitios más visitados de Cuba, a él asisten diariamente personas de diferentes partes del mundo. Es un espacio para el sosiego, la meditación, la reflexión, se ha convertido en lugar que tiene la doble condición de ser escenario de concentraciones populares y a la vez íntimo y personal. Desde aquí el Che, el mayor de los quijotes, alimenta la esperanza, las luchas y los sueños. Como el Quijote invita a buscar las verdades, “pero poniendo el pellejo a las balas para defenderlas”, Hasta la Victoria, Siempre.

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