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Crecer con la Memoria

Madurador que nos “madura”

 Lourdes Rey Veitia

Las apariencias engañan, dice un refrán, y puede que este sea válido cuando compramos lindos plátanos, frutabombas, piñas, guayabas, mangos, y algunos vegetales, porque muchas veces para la maduración de estos se emplean químicos dañinos al ser humano. Generalmente se emplea un producto que posee varias denominaciones: Thefón, Ethephone, Chlorethefon, Ethrel y cuyo nombre químico es ácido 2-cloroetilfosfónico. Puede presentarse de forma sólida o líquida. Se trata de un fitorregulador, conocido por la población cubana como madurador o flordimex, cuyo uso más común en el país ha sido como un agroquímico que en la etapa reproductiva de la caña de azúcar ayuda a acelerar y sincronizar la maduración y concentración de la sacarosa, y por ende a aumentar sus rendimientos. Al respecto, Ángel Sánchez Carrazana, especialista en caña, de la empresa azucarera de Villa Clara, afirma que en estos momentos se usa para inhibir la floración de la variedad CP-5263. Sobre la forma en que tradicionalmente se ha aplicado, el doctor en Ciencias Edilberto Pozo Velázquez, especialista del Centro de Investigaciones Agropecuarias (CIAP), de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, detalla: “Se realiza por aspersión, utilizando aviones y con dosificaciones muy bajas, y cae como una neblina de finas partículas sobre los campos de la gramínea, con dosis establecidas, muy distintas a cuando se emplea indebidamente”. Una investigación reveladora La doctora María Esther Tejera, del Centro de Toxicología de la Universidad Médica de Villa Clara, realizó una valoración toxicológica, de la presencia de residuos de flordimex en el plátano fruta: “La investigación constó de dos momentos: una cinética de degradación del producto, que consistió en aplicar a tres muestras las dosis que los vendedores del mercado declararon. Ellos lo usan de varias formas: unos lo inyectan, otros lo aplican con la mano de manera pura, algunos lo diluyen en dosis desproporcionadas. Luego, a las 48 horas, se le realizaron análisis de laboratorio, el que dio como resultado que quedaban residuos de flordimex”, afirma la especialista que es también master en toxicología clínica. Este estudio es solo un inicio, nuestra preocupación es que no hemos podido medir la cantidad de esa sustancia que queda en el producto”, precisa. El doctor en Ciencias Edilberto Pozo aclara que: “Los residuos de agroquímicos en cualquier cultivo pueden deberse, sobre todo, a la concentración de este, presente en o sobre las plantas, animales, suelos y agua en un momento dado, como consecuencia directa e indirecta de la lucha química encaminada a disminuir los daños de plagas, enfermedades y malezas. En una práctica agrícola correcta estos no sobrepasan un miligramo por kilogramo en el momento del consumo. Imagínense entonces si se aplican cantidades deliberadas a las frutas que nos comemos”, acota. Los especialistas se preguntan ¿Cuál será la concentración de este químico no recomendable para el consumo humano, si se utiliza sin el debido control en alimentos tan demandados? “Desafortunadamente no hay mucho en la literatura referido a intoxicaciones y malformaciones celulares por este químico en el ser humano, pues no se usa para madurar frutas, como se está haciendo actualmente en Cuba, y su toxicidad para su verdadera función (maduración de la caña de azúcar) es ligera. “Las dosis para experimentos se han dispuesto en ppm (partes por millón), y han oscilado entre 100, 300, 600, 900, y 1200 ppm. Cuando es usado en pimiento y tomate para adelantar y sincronizar la maduración, este debe aplicase en dosis de 100 a 150 mL/100 L de agua y su cosecha oscila entre los 10 y 20 días posteriores para que sea seguro, o sea, que cuando se aplica a frutas y a los 2 ó 3 días se vende, se está violando esta seguridad, amén de que las frutas no tienen cómo deshacerse de este químico como las plantas, lo que es altamente peligroso”, puntualiza Edilberto. El profesor expresó que en otros países cuando se ha usado este fitorregulador en cultivos como piña, tabaco, tomate, pimiento, melón, pepino, calabaza y uva, la última aplicación se realiza 15 días antes de la cosecha y a partir de la tolerancia: 2 ppm en piña y tabaco, 3 ppm en tomate, pimentón, melón y calabaza. Tras la pista del “madurador” “Los productos infestados con estos químicos poseen características específicas, entre ellas, el fruto no está maduro completo, exhiben manchas verdes en el centro y mucha madurez en los extremos, se termina de madurar en solo horas, y luego se pudre”, explica el doctor Edilberto. Ángel Sánchez Carrazana, de la empresa azucarera en Villa Clara, afirma que no se tienen regulaciones particulares con el producto, “solo se almacena y distribuye por parte de la comercializadora y se le asigna a las distintas unidades”. Yara Ordetx, especialista de la dirección de Sanidad Vegetal del territorio, precisa que la agricultura no lo ha recibido ni distribuido nunca. ¿Cómo lo obtienen los vendedores? Evidentemente mediante el desvío de recursos. El doctor Sergio Rodríguez Morales, director del Instituto Nacional de Viandas Tropicales (INIVT), dijo que la maduración de las frutas se realiza a partir de la liberación del etileno y existen tecnologías (cámaras de etileno) que se emplean sin riesgo alguno, aunque aclaró que son para grandes empresas, y censuró también el uso del flordimex. “No debe ser que venda y que solo le interese su ganancia, y en este caso se afecta la salud de los consumidores”, señala Sergio. Partiendo de ese principio, el profesor Edilberto recomendó métodos biológicos para cantidades pequeñas de frutas. “ El uso del bienvestido entremezclado con las frutas es una variante, otra puede ser bañarlas en agua y luego colocarlas en un saco forrado con hojas de bienvestido y almácigo, con ello el proceso sucede de manera natural, pero siempre hay que recolectar el producto en la etapa fisiológica de maduración exacta”. Según los expertos si algún país puede lograr un control efectivo al respecto es Cuba. “El período especial nos obligó a una agricultura con menos insumos o con la ausencia de químicos, tenemos una red para producir medios biológicos, capaces de lograr efectos similares o superiores a los químicos y una tradición campesina en ello”, manifestó el doctor en Ciencias Miguel Rodríguez Orozco, director del Centro de Investigaciones Agropecuarias de la UCLV. Para vender productos de origen animal hay todo un proceso establecido en el país en el cual intervienen médicos veterinarios y otros especialistas, sin embargo en los agrícolas no sucede así. Los consumidores tienen el derecho de conocer el riesgo al que se exponen, los inspectores deberían ser capacitados para detectar estas irregularidades en cada mercado; el grupo empresarial azucarero reforzar el control; higiene y epidemiología establecer las regulaciones; el CITMA pronunciarse al respecto y el aparato jurídico penal comenzar a tomar medidas ejemplarizantes. Preocupaciones sin respuesta La provincia de Villa Clara muestra ejemplos de que en torno a este asunto abundan las preocupaciones sin respuesta. En una ocasión esta situación fue denunciada en la Asamblea del Poder Popular del territorio y más recientemente se realizó el mismo planteamiento en la circunscripción 8 del Consejo Popular Centro, de Santa Clara. Existe preocupación en la dirección de higiene y epidemiología del sectorial de Salud de la provincia ante la sospecha de que que no es solo el flordimex el producto químico que está siendo utilizando para “madurar” a la fuerza. A pesar de esto, la delegación del CITMA no tiene registrado el asunto entre sus problemáticas y la oficina de atención al consumidor no cuenta con ninguna regulación al respecto. Lázaro Mena Ruiz, quien atiende las funciones estatales del MINCIN en Villa Clara, precisa “incluso hubo una queja y no ha tenido respuesta por no existir nada que lo norme”. Otros organismos se acercan a las soluciones. Enel Espinosa, delegado de la MINAGRI en el territorio, explica que no se permite la utilización de maduradores ni en mercados ni puntos de ventas estatales, lo que comprobé en un recorrido durante varios días por estos establecimientos de Santa Clara. La mayoría de los productos se venden verdes que es lo óptimo. Sin embargo el flordimex y otros tóxicos utilizados para acelerar la maduración se esconde en los “lindos” frutos de intermediarios, carretilleros y revendedores en el mercado de oferta y demanda. Hasta el presente, y después de 40 años del inicio de la era de los plaguicidas orgánicos sintéticos, no se han conocido casos de trastornos o enfermedades motivados por la utilización de ellos en la agricultura, excepto negligencias, accidentes, usos no autorizados y mala manipulación. Lamentablemente, pudiéramos estar en presencia de uno de estos casos. Se impone por tanto la implementación de efectivos mecanismos estatales de protección al consumidor.

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