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Crecer con la Memoria

Se despide al rey naranja del campo corto

 A Eduardo Paret, uno de los jugadores de béisbol más destacados de Cuba en las últimas décadas, se le despidió del deporte activo.

Por Lourdes Rey Veitia

El pueblo de pie, mientras Eduardo Paret Pérez entraba al estadio Augusto Cesar Sandino, de la ciudad de Santa Clara, en una carroza que tenía la forma de una gigante pelota de béisbol, que no necesitó más luces que su extensa trayectoria como el rey naranja del campo corto, para ser iluminada. Lo escoltaban los integrantes del equipo juvenil de la provincia en simbólica demostración de la garantía del relevo. Hubo solo un instante de silencio. Luego una ovación, dos, tres, miles y esta vez fueron continuados e imparables los aplausos. A “su majestad enguantada “se le cantaba a coro la eterna melodía del amigo que se va y deja un inmenso vacío. Se despedía del deporte activo, entre aplausos, canciones, flores, fuegos artificiales y congas, al pelotero de 21 series nacionales, al jugador amateur más sobresaliente del mundo en el año 2005, al cubano insobornable que supo ser indeclinable y defender la Revolución con su talento y arrojo dentro y fuera del terreno. Esta vez no vestía naranja, pero en su rostro estaban Villa Clara y Cuba. Había en él una mezcla de sentimientos encontrados, Paret lloró con el abrazo de la madre, los besos de los hijos y la esposa. Se le vio feliz al saber del saludo que enviaron desde lejos los amigos de siempre: Víctor Mesa, Cesar Valdés, Jova y Cepeda. Volvían ha humedecérsele los ojos ante el regalo de Ariel Pestano y Ariel Borrero, los compañeros de equipo. Supo estar ecuánime cuando acudió a su encuentro Pedro Pérez Paz, el entrenador que cuando niño le dio el primer guante y la primera pelota para que se empinara hasta la cima, con quien protagonizó su último doble play delante de aquel pueblo que emocionado recordaba cada juego, cada momento crucial donde su presencia fue definitoria, cada victoria. Los aplausos fueron más fuertes ante el reconocimiento de organismos e instituciones del territorio. Julio Lima Corzo, y Jorgelina Pestana, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) y presidenta de la asamblea provincial del Poder Popular, respectivamente, en nombre del pueblo le entregaron la estatuilla del Che, aunque Paret se detuvo con particular interés en uno de los regalos: la replica de una foto suya junto a Fidel, parecía recordar el momento de aquel encuentro y las recomendaciones del jefe. El numero 2 del equipo Villa Clara sabía que en ese instante tuvo la gloria y la admiración doble del pueblo. El equipo Granma saludó al deportista integro, disciplinado y respetado, el naranja le abrazó y el pueblo, que disfrutó de su entrega incondicional en el terreno durante años, seguía aplaudiendo mientras se develaba, en lo alto de uno de los laterales del estadio Augusto Cesar Sandino, una inmensa foto suya en posición de bateo que quedará para siempre en honor a su entrega y la grandeza conquistada.

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