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Crecer con la Memoria

ELarte del instructor

EL ARTE DEL INSTRUCTOR
Por Lourdes Rey Veitia

Desde su inauguración, hace cuatro años, la escuela es un trajín. Al llegar a ella usted siente lo mismo un piano, que una trompeta, que las voces enardecidas de Julieta o Romeo, puede que un coro ensaye una cantata.
En el laboratorio de computación y la biblioteca, en cambio, el silencio se apodera del recinto y en las salas de artes plásticas todos están concentrados, sin importarles lo que sucede a su alrededor. La creación es lo que caracteriza a la escuela de Instructores de Artes ” Manuel Ascunce”, de Santa Clara, fundada hace cuatro años por nuestro Comandante en Jefe.
En su inauguración Fidel explicaba “el genio es masivo, el genio está en las masas”, cuatro años después, ese talento colectivo ha dado frutos increíbles. Aquel primer grupo de alumnos, luego de haberse preparado en asignaturas de humanidades y en las respectivas especialidades (teatro, danza, música y plástica) en la actualidad imparte clases en las escuelas primarias y secundarias de la provincia, las de conducta y reeducación de menores. Mileydis Plata es una joven, que cuando fue captada para estudiar en este centro, apenas sabía lo que eran pinceles y temperas, nada de lienzo, olios y paletas, mucho menos de conjugación de colores o estudio de luces y sombras.
Sí puede asegurar que le gustaba el campo donde vivía, el sol al amanecer, o que se emocionaba ante el rumor del río cercano que corre por su natal Motembo, a casi 160 Km de Santa Clara. Antes de haber iniciado sus estudios en esta escuela, Mileydis había venido a la capital provincial solo por ocasionales enfermedades, nunca al teatro La Caridad. Ella es hoy una de las alumnas más destacadas de su plantel y las instituciones culturales de la provincia les son ya muy familiares.
Para sus profesores descubrir su talento fue una fortuna y una suerte que se repite en otros como Antonio Lavilla , quien dirige coros. Antes de llegar aquí Antonio solo sabía que entonaba alguna que otra canción. Como Mileydis, él vive en otra de las comunidades más intrincadas del territorio, “El Jiquí”.
Hasta estos lugares han llegado los 316 especialistas que terminaron sus estudios como Instructores de Artes para fomentar la cultura general integral, el mundo espiritual de niños y jóvenes, fortalecer el movimiento aficionado de estas edades y preservar los valores culturales nacionales más genuinos como parte de uno de los programas de la Batalla de Ideas que se desarrolla en la Isla.
“Estos no son casos aislados, son solo simples ejemplos de los que puede hacerse con el talento y la vocación, comenta Pedro Díaz, el director. Nuestros alumnos entran a la escuela con muchos deseos y terminan siendo especialistas. Todos tienen aptitudes formidables, las que en la mayoría de los casos están escondidas, luego que ellas se descubren ya nadie las puede parar, las van desarrollando y canalizando de manera desbordante. Es impresionante ver la energía que poseen, lo virgen de su creatividad y cómo se les desarrollan habilidades, se les transforman patrones de conducta y adquieren capacidades que son inimaginables para cualquiera”.
“Todos tienen la posibilidad de crear e integrar grupos culturales como parte de su formación, así obtienen las herramientas necesarias para hacer después lo mismo en las escuelas donde laboren. En su tesis presentan un ejercicio final de su especialidad y una acción de apreciación de una de las otras, por lo que salen formados integralmente y con los elementos para poder desarrollar cualquier manifestación, en la escuela donde trabajen. También reciben computación, idioma Ingles, elemento y metodología de investigación, historia, literatura general y talleres de las más diversas variantes, movimientos artísticos y culturales del mundo.
“ Han intervenido en las actividades culturales más importantes de la provincia como Tribunas Abiertas, actos conmemorativos, efemérides nacionales. Hoy este contingente de 316 instructores son los maestros del arte en el territorio junto con aquellos que hace décadas dignificaron esta profesión. En formación se encuentran otros 2 mil 116 estudiantes de dos provincias, Villa Clara y Sancti Spíritu. Ellos tienen sus manos la posibilidad de desarrollar la sensibilidad de los niños y jóvenes cubanos, hacerlos más cultos, interesarlos por cuestiones culturales y artísticas, lograr que crezca la espiritualidad, para alcanzar un mundo mejor, ese que ellos mismo a partir de su propia experiencia, han visto que es posible”, concluyó el director.
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