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Crecer con la Memoria

De la traviesa manual a la digital

Se producen en la fábrica villaclareña  más de 400 unidades diarias.

Por Lourdes Rey Veitia

Fotos – cortesía de la empresa

 

Desde el horizonte la Empresa Industrial de Instalaciones Fijas            (Traviesas), de Villa Clara, tiene la figura de un elefante sentado. El transportador de los áridos es la trompa, el taller productor de hormigón la cabeza, las distintas plantas donde se producen las traviesas, el cuerpo. Estuvo por mucho tiempo pintada de blanco. Puede que esta imagen -más los momentos de estatismo por los que transitó- hicieron que se le atribuyera el epíteto de “elefante blanco”.

Hoy parece que el paquidermo se levanta y ha echado a andar para dar solución a algunas de las dificultades que presentan las vías férreas de la Isla, muy golpeadas por las limitaciones económicas y la falta de mantenimiento.

La fábrica, que tuvo un declive casi total -al punto de que en el 2007 fue mínima la producción -emprendió en el 2009 una inversión capital. Actualmente produce estos elementos luego de la instalación de una nueva línea de tecnología italiana, como parte del programa de recuperación del ferrocarril cubano.

La sustitución de las deterioradas traviesas que posee el camino de hierro cubano tiene entre sus propósitos aumentar la velocidad de los trenes para favorecer la eficiencia en el trasiego de  mercancías y pasajeros a lo largo del país. En ello, la  única fábrica que produce este elemento en el país, es un punto clave.

 Las nuevas traviesas 

En el primer mes de puesta en marcha -sin la asesoría del proveedor italiano- la industria produce diariamente alrededor de 400 unidades, con lo que se iguala la producción promedio alcanzada con la línea soviética anterior durante décadas, por lo que se prevé que esa cifra debe ser superada notablemente.

La meta es elaborar más de  600 diarias- lo que se espera obtener a partir del mes de enero- para llegar a las 180 mil traviesas anuales. Ese ritmo de producción -con la materia prima garantizada como hasta el momento- daría un importante impulso a la reanimación de la infraestructura del ferrocarril de la Isla.

Instalar la nueva línea fue casi una hazaña. Los modernos componentes fueron llegando por partes dentro de contenedores. Los trabajadores iban desmontando los viejos hierros, luego levantaban los pilotes y las bases para instalar los nuevos equipos. Más tarde armaron cada elemento hasta llegar a la fase de montaje. Los obreros construyeron -en menos de un año- su propia fábrica y se enfrentaban a una tecnología  desconocida en la misma medida en que empalmaban el equipamiento.

Andrés Cedeño explica que antes  todo era prácticamente manual, “ahora se acumulan 8 moldes y en un puente elevado se trasladan hasta la cámara de curado,  en este momento todo está humanizado”, precisa.

Juan Carlos Águila -otro obrero de la línea- dijo que está en un proceso de adaptación, de dominio de la técnica, “ estoy conociendo como alinear los moldes, interpretando adecuadamente la pizarra”, señaló.

Cuenta  Gil Vizcaino - trabajador de  más de 34 años de experiencia en esta industria- que mientras desarmaba las viejas máquinas tenía sentimientos encontrados. “Fueron muchos los años con la tecnología soviética, de pronto me veo con una computadora delante, casi que en otro mundo, consultando manuales para poder operar, mi mente tuvo que adaptarse a la digitalización y ese cambio es impresionante”, aclara.

Dominar la tecnología ha sido lo más complicado y fundamentalmente enfrentarse a interrupciones por no conocer todas las potencialidades del equipamiento computarizado, digitalizado y sensible, pero “vamos andando solos y compenetrándonos con las máquinas”, aseguraron.

La nueva traviesa  no difiere como producto de la anterior, posee igual prestación de servicio y está diseñada para las mismas vías. El cambio está en la tecnología de fabricación y refuerzo, en el ahorro que ha implicado pues se usan barras de acero de 9,4 milímetros de alto límite elástico, flexibilidad para el funcionamiento de la vía. Supera  también estéticamente la anterior.

Unido a la instalación de la nueva línea  que produce las traviesas se creó una planta de tratamiento superficial donde se le da el recubrimiento de galvanizado y pintura a los elementos de fijación (tuercas, arandelas, fijadores, etc.).

El ingeniero Osvaldo Moré -director de la entidad -expone que también hay poca agresión al medio ambiente, es mínimo el desperdicio de hormigón, menor el consumo eléctrico y mayor protección al trabajador.

Así mismo precisó que el personal de esta empresa desde hace dos años ha estado  inmerso en un proceso de reajuste laboral. “Actualmente el mismo se realiza de forma interna pues en la línea de carrusel ahora solo se necesitan 20 obreros -eran cerca de 36-  el personal sobrante pasó a laboral a la nueva planta de galvanizado, así como  en la implementación de dos turnos de trabajo en algunos procesos”.

El programa de recuperación del ferrocarril cubano tiene en Villa Clara otras empresas destinadas al aseguramiento  del mismo. Además de la Empresa  Industrial de Instalaciones Fijas está la Unidad Empresarial Básica Mecanizada de Vías y Puentes y la Empresa de Soldar Carriles (SOLCAR), en las cuales  se han realizado importantes inversiones.

 

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