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Crecer con la Memoria

Una familia de medicos

Pedro Luis, uno entre muchos, de una familia de médicos
Por LOURDES REY VEITIA
Foto JORGE BLANCO
Pie de foto: El cálido recibimiento en su comunidad dejó a Pedro Luis muy emocionado y conmovido.

Todos lo esperaban. En la cuadra se sabía que de un momento a otro el Dr. Pedro Luis Morales Gómez podría llegar después de 15 meses, durante los cuales brindó ayuda solidaria en el hermano pueblo venezolano. Estaban ansiosos por el reencuentro.
Cuando se acercaba el vehículo en que llegó a su hogar de la calle Unión, en Santa Clara, se empezaron a sentir los aplausos. A algunos vecinos se les vio húmedos los ojos. Sus dos hijos corrieron al encuentro, Romelia su esposa, los llevaba de la mano.
Él solo atinaba a sonreír de forma nerviosa. En su ausencia Pedrito y Neisy habían crecido. Desde las primeras miradas y el primer contacto era visible el deseo de todos ellos de sentirse y abrazarse. Los niños no dejaban de acariciarlo, la madre, serena, contemplaba la escena.
Su comunidad le esperó pasada las 9 de la noche, juntos cantaron el himno de la Patria, el poeta del barrio tuvo décimas para el recién llegado y todos mostraron afecto al hoy médico intensivista y Master en Urgencia y Emergencia, quién jugo pelota y bolas en esa calle con el amigo cercano, el que también pidió permiso para estrecharle la mano. “Había soñado con este instante, pero ha sido más de lo que imaginé”; dijo con la voz cortada, casi sin poder y con la mirada nublada.
Pedro Luis es de poco hablar, muy medido, aunque exacto. Cree no merecer el recibimiento. En realidad es un ser humano sencillo, de esos que dan el ejemplo de manera silenciosa, por lo que se gana la admiración de quien lo conoce. De 1999 al 2001 cumplió misión internacionalista en Belice, luego en Venezuela, más tarde prestó servicio en China ante el brote de neumonía atípica y volvió otra vez a Venezuela.
Y este amor por su profesión y la solidaridad con los demás está en la raíz de su familia. Eddy, el hermano mayor, dio el ejemplo en la década del 70 cuando fue a Libia y luego más tarde a Angola. Jorge Luis, su hermano gemelo, está en Gambia y el sobrino llegó este domingo de Venezuela también. ” Mi padre siempre decía ‘la revolución ha creado el médico de la familia, pero yo le doy a la revolución una familia de médicos “, y quienes los conocen saben que son de los buenos, de los que ponen su talento a la causa de los humildes y lo dan todo sin importarles donde.
“Trabajé en el municipio de Santa Lucía, en el poblado Paz Castillo, en el Estado de Miranda. Soy Jefe de Parroquia, algo similar a un área de salud cubana, con un personal muy calificado. Hubo días difíciles, pero sabíamos que teníamos una misión que cumplir, en nosotros estaba el prestigio de la salud revolucionaria cubana, y de la revolución misma, curábamos a personas que en muchos casos nunca habían recibido asistencia médica y eso nos daba prestigio y autoridad.
“Entre mis pacientes tuve a un señor que era diabético, hipertenso, con un accidente cardiovascular encefálico. Estaba postrado en una cama, fue deshuesado por los galenos venezolanos. Un día lo comencé a atender y resultó ser el padre del mayor opositor del pueblo. Ya camina, habla y está prácticamente recuperado.
“Siempre él y su familia han mantenido una relación de respeto conmigo y al curarlo dimos prueba de la ética humanística de la medicina cubana, de nuestra altura como profesionales, de nuestros valores. Saber que ese reconocimiento existe te compromete y te da elemento de lo necesaria, útil e imprescindible de esta ayuda a pueblos hermanos”.
“ Estoy feliz de estar en Cuba, junto a los míos, ellos se extrañan mucho. Uno se preocupa, a pesar de que sabes que están bien cuidados, que los amigos, la familia, tus compañeros los apoyan siempre y que no falta la mano amiga en el momento clave, pero diariamente tratas de pasar correos, de vez en cuando llamar por teléfono y escribir muchas cartas.
“ Además las palmas de nuestra Isla son renovadoras y cuando las vez a lo lejos desde el avión, te sientes muy seguro. Esta es nuestra historia actual, es la vida que hemos elegido los cubanos por la que estamos dispuestos a continuar y cumplir siempre”.
De Venezuela Pedro Luis trae la estatua de Bolívar en fotografías. Las frases de Martí releídas. Las raíces de los Andes, los grande ríos, la selva, y los cerros en la mirada. En estas pocas horas en su Patria ha recibido el cariño de los suyos y la admiración de su pueblo. Pronto vuelve a la carga de nuevo por esta lucha de Nuestra América, que se forja con el valor de la justicia y la razón, que de manera extraordinaria gesta esta familia de médicos cubanos, que en varios países del mundo salvan vidas.
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